Jerry Finger, los cómics y la Segunda Guerra Mundial.

Os ponemos hoy el artículo que acompaña al cómic de La Elite #2.

Esta vez John Skerrit nos escribe sobre Jerry Finger, la segunda guerra mundial y los cómics.

Para los que no lo sepan John Skerrit (1950) es historiador y un gran amante de los cómics de los años 40 y 50. Actualmente trabaja en su cuarto libro, enfocado en la figura de Jerry Finger y en su influencia en el mundo del cómic actual. 

Jerry Finger y la Guerra.

Si la II Guerra Mundial no hubiese existido, la colección de La Élite tampoco lo hubiese hecho, pues el inicio de La Élite estuvo fuertemente ligado al final de la guerra. Corría la primavera de 1945, con Hitler ya derrotado y las ciudades de Hiroshima y Nagasaki a solo unas semanas de ser arrasadas, cuanto Jerry Finger tuvo la idea de hacer crecer el universo de Armatura Uno.

Desde el principio, la serie de Armatura tenía un alto componente militar. No solo sus primeros portadores pertenecían al ejército (John Bethe, Feeble Steve, el valiente y apuesto Capitán Zuck, etc.), sino que sus aventuras de esta primera época solían discurrir en ambientes militares. Fue entonces cuando Jerry decidió Armatura no debía seguir sus aventuras en solitario y que su universo era lo suficientemente grande como para albergar a otros personajes con poderes. Ahí surgió el concepto de La Élite, un grupo de héroes liderados por el Capitán Zuck y que, manteniendo la temática militar de la serie madre, eran todos veteranos de la guerra en Europa, a excepción de la doctora Healer. Hood, Símbolo, Knives, Night Vision, Horns, Águila… Todos ellos vienen de luchar contra los nazis y unirán sus fuerzas por orden del Presidente de Estados Unidos.

Llama la atención este interés desmedido por lo militar de Jerry, quizás provocado por su imposibilidad de participar en la contienda. En 1942, cuando intentó alistarse en el ejército, rondaba por Nueva York el rumor de que Jerry podría ser homosexual. En aquella época, el ejército de Estados Unidos no toleraba a aquellos que se alejaban de la normalidad que imperaba por entonces, aunque a posteriori algunos historiadores han podido documentar más de una relación entre soldados durante aquella época. Aunque nuestro autor siempre negó su homosexualidad, podemos encontrar indicios de al menos una relación entre Jerry y un hombre, concretamente David Steinberg, uno de los dibujantes con los que colaboraba. Decíamos en el artículo que acompañaba al primer número de la edición de La Élite de Apuf Entertainment que la mujer de David, Rebeca, fue vista salir del Motel Busiek unas horas antes de que  Jerry fuera encontrado muerto allí mismo, pero  nada da a entender que este hecho tuviera vinculación alguna con la relación entre Jerry y David.

Privado de poder combatir al nazismo en el campo de batalla, Jerry usó sus guiones como una catarsis, y ambientó sus historias en los cuarteles en los que hubiese querido vivir, idealizando la vida castrense. Pero no todos eran aguerridos y audaces soldados: entre las filas de los héroes había además algunos indeseables oficiales que trataban de destruir una y otra vez a Armatura y a sus compañeros, y que estaban seguramente basados en aquellos mandos que no permitieron la entrada de Jerry al ejército. Además, también encontramos otros militares de fuerte carácter entre los enemigos del equipo, entre ellos, el más característico sin duda sería Wulpuz. Numerosas fueron las aventuras en las que La Élite tenían que evitar que este malvado personaje reconstruyera el Reich, resucitara a Hitler con magia negra o hiciera explotar una bomba que solo afectara a los judíos. Además, ya en los últimos números de la serie, veremos como Wulpuz se alía primero con Deng Teng Xiao, un pirata que desde su isla artificial infunde el terror por los mares del Sur, y posteriormente con el general Rasputin, hijo del conocido monje y que trata de acabar con el capitalismo con el Ejército Carmesí que él dirige.

En esta nueva etapa de Armatura Uno y La Élite, el guionista P.M. Reilly recoge muchos de aquellos conceptos creados por Jerry y los actualiza para los lectores del siglo XXI, respetando incluso el carácter de los personajes que desarrollara Jerry en su momento, algo evidente para todos aquellos que hemos leído las aventuras originales. Además, el arte de Carlos Becerra no tiene nada que envidiar al de Joseph y David Steinberg, los dibujantes originales.

En este segundo número de la nueva colección, nuestros protagonistas se embarcan en una aventura por el mundo, tratando de localizar a antiguos miembros del partido nazi, una historia que evoca a la del número 33 de la encarnación original. Si bien aquellas historias eran más inocentes que las de ahora, sigue quedando evidente en los guiones de Reilly aquel resentimiento de Jerry por no haber podido cumplir su deseo de luchar en la guerra.

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